Pero supongo que lo entenderíais mejor si os lo cuento desde el principio...
Chris y yo básicamente nos habíamos criado juntos, era la persona que mejor me conocía y juntos habíamos pasado de todo, los buenos momentos y los malos, pero siempre los habíamos superado juntos, porque por eso éramos mejores amigos, porque nos apoyábamos.
Pero últimamente estaba raro, llevaba unos días callado y distante y me estaba empezando a preocupar, pero cada vez que le preguntaba si estaba bien, me contestaba con evasivas o cambiaba de tema...
Supongo que pensé que podría ayudarle con lo que fuera que le estuviera pasando. Qué estúpida...
El parque estaba oscuro ya que hacía bastante rato que el sol se había escondido, y las farolas alumbraban débilmente. Llevábamos todo el día allí y aún no había conseguido arrancarle una sonrisa. Pero ese día estaba dispuesta a averiguar que diablos le pasaba. Tuve que obligarle a que me mirara a los ojos, y pude ver que en los suyos había lágrimas que intentaban salir. Me quedé muda, ¿que le pasaba? ¿tan grave era? Él se apartó bruscamente y se secó una lágrima que empezaba a rodar por su mejilla con la manga de la sudadera. Me miró con una sonrisa triste y empezó a contarme la verdad.
Se iba. Mi mejor amigo se iba lejos, donde no podría ir a visitarlo, y no sabía cuándo volvería. Su padre les había abandonado a su madre, a su hermana y a él hace unos días, y su madre había decidido marcharse lejos de España para empezar de nuevo. Se irían a Londres porque tenían familia allí. No había querido decírmelo porque no quería que yo estuviera triste, ¿pero cómo no iba a estarlo? ¿qué iba a hacer sin él? ¿quién me entendería como lo hacía él? No me malinterpretéis, tenía bastantes amigos, pero ninguno se podía comparar con Chris, era distinto...
Las semanas siguientes fueron demasiado tristes y emotivas para contarlas. Por desgracia cuánto más lento quieres que pase el tiempo, más rápido pasa. Ironías de la vida...
Y llegó el día en que tuvo que irse. No hablamos porque sobraban las palabras, pero no le solté la mano hasta que estuvo en la puerta de embarque, estaba concentrada en recordar todo con detalle: la forma en la que me miraba, su forma de andar, el olor a champú y a una colonia que le regalé. Todo, quería recordar todo, para recordarlo cuando le echara de menos...

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