lunes, 11 de junio de 2012

Capítulo 25

Londres


Chris volvía a casa con una sonrisa tonta en la cara. Aún no acababa de comprender del todo que era lo que había pasado con Kate, o porque lo había hecho. Lo que si entendía era que al estar con Kate, se sentía libre. Era como si toda su vida hubiera estado viviendo con medio corazón, pero ahora, con ella, por fin estuviera completo.
Aunque todo eso suponía que Debby y él... Suspiró. Aún tenía muchas cosas que aclarar.
Aparcó el coche en el garage y abrió la puerta de casa. Al instante las luces se encendieron de repente. 


- ¿Donde estabas, Chris? - preguntó una voz femenina detrás suya. Él se giró sobresaltado, encontrándose con una rubia de ojos azules que lo miraba fijamente. Tragó saliva.
- No esperaba verte aquí Debby. - respondió él. Ella sonrió.
- Tenía las llaves, así que pensé en darte una sorpresa. Pero la sorpresa me la llevé yo, al no encontrarte. Te he llamado, pero no respondías. ¿Dónde estabas? - volvió a repetir, mientras su irritación iba en aumento.
- Tenía el móvil en silencio, por eso no lo oí - intentó excusarse él.
- ¡¿Quieres responderme de una vez?! ¿Dónde demonios estabas que necesitabas tener el móvil en silencio?
- No quería que me molestara nadie, tenía que hacer algo muy importante...
- ¡Joder, que me lo digas!
- Estaba.. estaba...
- Y no me mientas - le advirtió Debby.
- He estado en casa de Kate - murmuró finalmente.
- ¿Y qué estabas tan importante en casa de la mosquita muerta esa? -gritó Debby, a punto de explotar de la rabia que sentía en esos momentos.
- No te atrevas a hablar así de ella - le advirtió Chris con dureza. Una cosa era que se cabreara con él, pero Kate no tenía la culpa de nada. 
- No lo haré si me respondes a lo que te pregunto. ¿Qué has hecho en su casa? - preguntó de nuevo con una creciente desconfianza.
- Hablar y... - empezó, antes de callarse de pronto al recordar el momento en el que él y Kate...
- ¿Y qué? - preguntó exasperada ella mientras le dirigía una dura mirada. Chris levantó la cabeza, durante unos instantes sus miradas se cruzaron, y Debby pudo ver en esos ojos azules la verdad. 
Durante unos segundos que a él se le hicieron eternos, ella intentaba asimilar lo que acababa de descubrir. Ni siquiera le salían palabras para describir como se sentía: humillada, engañada...


- ¡¿Cómo has podido hacerme esto?! - gritó. 
- Yo... no sé porque... no quería, pero... - tartamudeó Chris sabiendo que no podría decirle nada que justificara sus actos, porque no había justificación alguna, para lo que había hecho.
- ¡Definitivamente eres idiota!
- ¡¿A qué viene eso? - gritó él. Si ella alzaba la voz, él también, porque no comprendía a que venía eso de insultarle.
- ¿No te das cuenta de lo que intenta? Quiere separarnos - dijo ella, Chris la miró escéptico, ya que no creía nada. Kate era la chica más inocente y buena que conocía.
- ¿Por qué querría hacer eso? ¡No inventes mentiras, no ha sido culpa de Kate, no ha sido culpa de nadie! - dijo él. Ella rió sarcástcamente.
- ¿No te has mirado al espejo, cariño? ¡Eres rico y famoso! ¿Por qué crees que querría quedarse contigo?
- Ella nunca haría eso. Kate no es así.
- ¿Cómo lo sabes? Han pasado 9 años desde la última vez que la vistes. La gente cambia, Chris. El dinero cambia a las personas.
- No, eso no es verdad. No puede ser verdad... - murmuró mientras se alejaba de ella.
- Piénsalo. Desde que la volvistes a ver a interpretado su papel de víctima a la perfección. Debo reconocer que sería una gran actriz.
- No. Estás mintiendo... - siguió murmurando.
- Yo no te mentiría, cariño. No te diría esto si no supiera que es verdad. Quería contártelo mañana para no hacerte pasar una mala noche, pero visto lo visto...
- ¿Contarme qué? - respondió alzando la cabeza por fin, intrigado por las palabras de Debby.
- Lo que vi ayer. Kate no es tan inocente como crees. Ayer la escuché hablando con alguien por teléfono, decía que dentro de poco sería rica, porque había encontrado a un chico muy tonto al que podría manejar. - comentó. Chris se quedó en una especie de estado shock durante unos instantes, mientras por su mente desfilaban todos los momentos que había pasado con Kate desde que la volvió a ver aquel día al salir de la biblioteca. ¿Era todo una mentira? 

domingo, 3 de junio de 2012

Capítulo 24

Londres
Este capítulo va estar contado por Kate y por Chris. Para que sea más fácil, lo escribiré a dos colores. El morado el de Kate y el azul el de Chris. Gracias ^^


Hoy mis únicos compañeros y amigos eran una caja enorme de helado de chocolate, el televisor y una colección de películas románticas  cursis. Digamos que llevaba una semana horrible, ignorada por Chris... Pensaba pasar toda la tarde así, viendo películas absurdas que no tenían nada que ver con la realidad.


Me estaba evitando. Kate me estaba evitando. Y no solo a mí, en realidad a todos. Tenía que ir a su casa, me sentía muy culpable de haber pasado un poco de ella esta semana, de no prestarle atención. Pero claro, Debby era mi novia, y tenía que pasar tiempo con ella.
Así que salí de casa, cogí el coche y conduje hacia la casa de Kate.


- ¡Tonta! Él nunca te querrá. Tiene a otra - le grité a la pantalla del televisor, mientras me metía otra cucharada de helado en la boca.
Pero al final la quiso. "Estúpidas películas.." pensé. Eso en la vida real no pasa. No la va a dejar a ella por ti. No vendrá corriendo a pedirte que te cases con él. Ni tampoco te dirá que ha descubierto que eres la mujer de su vida.
Apagué el televisor y pusé la radio. En ese momento sonaba una canción de Avril Lavigne, que expresaba perfectamente lo que estaba pensando. Subí el volumen y me puse a cantar a todo pulmón.


Subí, ya que el portal estaba abierto. Mientras subía, oí la música a todo volumen. 


"Hey, hey, you, you. I don't like your girlfriend.
No way, no way, I think you need a new one.
Hey, hey, you, you. I could be your girlfriend."

Llamaron a la puerta y me acerqué a abrir.

Abrió la puerta y casi me da algo. ¿Esa era Kate? ¿Qué le había pasado?

¿Chris? ¿Qué hacía aquí? Le miré incrédula, aunque él tampoco se quedaba corto. No se esperaba mis pintas de vagabundo.

Me miró como si no pudiera creer que estuviera allí.
- ¿Puedo pasar? - le pregunté.

Me encogí de hombros. Me daba igual todo. Nada de lo que dijera podría animarme.

Entré. Su casa estaba tan desordenada que me costó recordar que era Kate la que vivía aquí. Ella se sentó en el sofa, y se puso a mirar el suelo fijamente, ignorándome completamente. ¿Por qué estaba así? No sabía que hacer para intentar animarla. Quería que volviera la antigua Kate, la chica increíble, divertida, inteligente y alegre, no a esta copia barata de Kate que solo suspiraba, no hablaba, no reía...

¿Cuánto iba a quedarse? Ya era doloroso imaginarlo con Debby, pues era peor tenerlo cerca sabiendo que nunca será mío. Suspiré.

- ¿Kate, estás bien? ¿Qué te pasa?  pregunté preocupado.
- ¡¿Qué que me pasa?! ¡Qué más te da! Vete con tu novia, si lo estás deseando - le acusé.
- Siento haberte tenido un poco abandonada. Te prometo que...
- Deja de prometer cosas que no vas a cumplir - le interrumpí.
- De verdad que lo siento... ¿No quieres decirme qué te pasa?
- No podrías hacer nada... - murmuré.

Parecía tan pequeña, tan frágil, tan indefensa. Me acerqué a ella y me senté a su lado. Ella se apartó un poco, y volvió a mirar al suelo.
- Kate... Dime como ayudarte... No puedo verte así. - supliqué.

Le miré y decidí que él no tenía la culpa de nada. La culpa era toda mía. Sonreí débimente.
- ¿Me darías un abrazo?

La abracé, pero no porque me lo pidiera, si no porque quería hacerlo.

- Esta parte de la canción me encanta - dije sonriente.

"She's like so whatever. You can do so much better.
I think we should get together now
and that's what everyone's talking about"

- Gracias. Por venir y aguantarme - le dije.
- Sabes que siempre estaré a tu lado - le contesté yo. Y vi como volvía a sus ojos esa mirada triste. Me acerqué para abrazarla de nuevo, para decirle que no la dejaría sola, que no permitiría que le pasara nada, pero no sé por qué no llegué a abrazarla, simplemente me quedé hipnotizado mirando sus ojos marrones.
Nunca me había fijado pero eran increíbles. Ella era increíble


Vaaaaale. ¿Y ahora qué le pasa a este?


En ese instante ni sabía lo que estaba haciendo, solo había un pensamiento en mi mente, y era el de acercarme más a la chica de las mechas azules.


Se estaba acercando despacio, debí detenerle, pero en el fondo no quería.


Borré el espacio que nos separaba en cuestión de segundos y acaricié su mejilla, mientras veía como la confusión aumentaba en sus ojos, aunque yo estaba igual.


¿Qué intentaba hacer?


No pude soportarlo más y la besé. Si, la besé. Primero con temor, pero al ver que ella no me rechazaba con más intensidad.


Ahora sí que me he perdido ¡Chris me estaba besando! Puse mis brazos alrededor de su cuello para acercarlo más a mí.


Era como si no estuviera completo sino fuera con ella, como si fuera la mitad que me había faltado todo el tiempo. 


Lamentablemente nos tuvimos que separar a falta de aire. Cuando lo hicimos vi como él se quedaba pensativo. Lo más seguro era que se estuviera arrepintiendo de lo que acababa de hacer. Se levantó sin decir nada, y se dirigió a la puerta. Lo acompañé sin decir una palabra.
De repente se giró y me miró.


- Por si te lo preguntas, no me arrepiento de nada. Te prometo que mañana hablaremos - le dije esbozando una tímida sonrisa.


Cerré la puerta. En la radio sonaba: "You belong with me" de Taylor Swift.


- Now you belong with me - murmuré.


sábado, 2 de junio de 2012

Capítulo 23

Heathrow


El avión despegó puntual del aeropuerto de Heathrow. En la primera clase un chico destacaba entre todas aquellas personas. No era un empresario, ni tampoco un heredero. Era un chico que se había ganado todo lo que tenía con esfuerzo. Ese chico era el batería de una de las bandas más famosas de todo Reino Unido.
Matt estaba distraído y no prestó atención a las instrucciones de seguridad de las azafatas de vuelo. Su mente estaba ocupada imaginando el momento en el que vería de nuevo a Brittany, el momento en el que vería sus ojos marrones, en el que acariciaría su pelo, en el que saborearía sus labios...
Nunca creyó que pudiera gustarle una chica como lo hacía ella. ¿Eso era estar enamorado? No le importaría pasar la vida así, a su lado, despertar todos los días y encontrarla allí. ¿Era un cursi? Puede, pero aún así no le importaría si ella fuera la causa de ello. Pero pensar en Brittany, le llevó a pensar en Kate. Suspiró. Últimamente Kate lo estaba pasando bastante mal, con todo lo de Chris y Debby. Desde que empezaron a salir, Debby había estado acaparando a Chris, y claro, Kate se sentía olvidada. 
Matt aún tenía esperanzas de que Chris dejara a la "rubia de bote" como la llamaban todos, y se diera cuenta de que Kate era la chica de su vida.
Una azafata anunció que habían llegado. Hora de dejar de pensar en Kate y Chris, y centrarse en la maravillosa chica que lo esperaba fuera.


El aeropuerto estaba abarrotada de gente, personas que entraban y salían, que iban y venían, despedidas, reencuentros.
Reencuentros. Eso era lo que esperaba la chica morena que miraba con atención la pantalla que anunciaba las llegadas. Esperaba el aterrizaje de un vuelo desde Londres. Suspiró y volvió a mirar el reloj, impaciente, cosa que había hecho ya varias veces. Brittany estaba nerviosa, ya que hacía 2 meses que no veía a Matt. Y empezaban a asaltarle las dudas. Por algo todos decían que las relaciones a distancia no funcionaban. Pero era inevitable que al pensar en Matt se le formara una sonrisa tonta en la cara. Nunca imaginó que el chico de los ojos raros de la discoteca se convertiría en la persona más importante de su vida.
La pantalla anunció que el avión había aterrizado. Brittany se levantó y se acercó a la puerta de salida, esperando ver a Matt.
Y ahí estaba él, destacando entre todos, con su sudadera y sus vaqueros. Y todas las dudas que pudiera haber tenido quedaron olvidadas, porque él estaba allí.


Aunque había algunas otras personas que no eran tan felices en esos momentos como ellos.





...Never mind I find, someone like you...


- Chris, ¿te apetece quedar hoy?
- Voy a salir con Debby.
...

- Hey, ¿tienes planes hoy?
- Si, lo siento. Hoy hago una semana con Debby.
...

- Hola, llamaba para...
- Lo siento Kate, ahora mismo estoy ocupado. Debby y yo estamos en el parque de atracciones.
...

Debby. Debby. Debby. Eso era todo en lo que pensaba Chris, en la "rubia de bote". Era normal, comparada con ella Kate no era nada deslumbrante, o al menos eso era lo que pensaba ella...

Capítulo 22

Liverpool


Jóvenes haciendo cola para ver a sus ídolos, pero esto no era un concierto. Era algo mucho más especial. Meet and Greet. La ocasión donde los fans podrían conocer a su grupo favorito, pedir autógrafos y echarse fotos. 
Las puertas se abrieron y una multitud de jóvenes corrieron hacia la sala donde dentro de poco estarían ellos: Chris, Adam, Nate y Matt.
Entraron por la puerta principal, y los fans los rodearon enseguida. Incluso tocaron algunas canciones para los fans, todos estaban encantados. 
Kate miraba desde lejos y sonreía. La verdad era que no solo eran buenos músicos sino unas personas estupendas. Salvo Adam, claro... Llevaban toda la semana sin hablarse, y aunque Nate intentaba hacer de mediador, Kate no iba a dar su brazo a torcer, si Adam no le pedía perdón a Diana, ella no le hablaría. Y como Adam no se hablaba con Diana...
La tensión estaba en el ambiente. Pero hubo algo que distrajo la mente de Kate, la llegada de una rubia despampanante a la sala. Tacones de infarto, minifalda, camiseta ajustada, buenas curvas y andares sugerentes. A Kate no le pasó por alto la mirada que la rubia le lanzó a Chris, y lo peor es que él también la miró. Salió de la sala, para ir al servicio, intentando evitar a esa chica. 
Se miró en el espejo y suspiró. Obviamente no tenía nada que hacer contra ella. En ese momento entró aquella rubia, miró a Kate y rió. Ella volvió a suspirar y salió del edificio.
Después de las dos horas que duró el M&G por fin pudieron volver al hotel. Todos estaban agotados, incluida Kate que había estando  explorando la ciudad mientras ellos seguían en el Meet, ya que no quería ver las miradas de superioridad que aquella chica le echaba. Ahora solo tenía ganas de tumbarse en la cama y no levantarse hasta dentro de mil años.
Pero obviamente, Nate tenía un plan mejor. Montar una pequeña fiesta, así que arrastró a todos hacia su habitación.


- Voy a por comida. - dijo Chris antes de marcharse a toda prisa por la puerta.


Miré la puerta extrañada. Chris se estaba comportando raro desde esa tarde, me encogí de hombros. Me tiré en el sofá aburrida. Pero al final acabé riendo viendo como Nate intentaba hacer bailar a Adam, mientras Matt hacía un intento de hip hop. Justo en el momento en el que Matt me levantaba del sofá  para que bailara con él se abrió la puerta. 
Pero no era Chris el que entraba. Era la rubia borde y despampanante del M&G.
Estaba aquí. Con Chris. Agarrados. Sonriendo. El mundo se derrumbaba delante mío y yo no sabía que hacer. Miré de reojo a Matt y a Nate en busca de alguna explicación razonable de porqué estaba ella aquí y más concretamente con él. Pero sus caras de sorpresa me dijeron que ellos tampoco tenían ni idea. No podía creer lo que estaba pasando. ¿Y ahora qué? Chris rió.


- ¿Y esa cara? No sabía que era tan feo -bromeó. Si supiera lo que estaba pensando...
- Es que... yo... quiero decir, nosotros... - empecé a decir, pero todo me parecía tan surrealista que no se me ocurría una excusa lo suficientemente buena para explicar porque estaba planeando mentalmente la muerte de la rubia. 
- La verdad es que no esperábamos que trajeras a nadie - respondió Nate por mí, cosa que agradecí. Chris sonrió.
- ¿No os importa, verdad? - preguntó. Negué con la cabeza e hice un intento de sonrisa.
- Encantada, soy Debora, pero podéis llamarme Debby - se presentó la rubia. Nos dió dos besos a todos, pero cuando se acercó a mí creí ver que me lanzaba una mirada de asco. Me encogí de hombros...


Después de eso todos nos sentamos, y se produjo uno de esos típicos silencios incómodos. Chris y Debby porque estaban demasiado ocupados tonteando como para hablar, Adam porque... bueno, es Adam, Nate y Matt porque estaban intentando encontrar palabras para animarme, y yo porque simplemente me encontraba en un estado shock. Sabía que esto pasaría algún día, Chris es increíble y muy guapo, muchas chicas irían detrás de él, pero aunque sabía que pasaría, tenía las esperanzas de que no sucediera, que tontería, ¿no?
Aún así Nate siempre sabía como arreglar las cosas, y empezó a contar anécdotas sobre sus tours, consiguiendo relajar el ambiente, aunque no hacerme sonreír. Así que no tardé mucho en irme de allí alegando estar cansada.
En cuanto cerré la puerta y empecé a andar por el pasillo hacia mi habitación por fin pude soltar las lagrimas que llevaba aguantando desde que los vi juntos. Me apoyé en una pared, mientras las lagrimas rodaban por mis mejillas sin control.


- ¿Estás llorando, Kate? -oí detrás mía. Me giré y vi a Adam. Me sequé las lágrimas como pude.
- No. Además si lo hiciera, ¿qué más te da? Me odias. -le dije fríamente. Él se acercó a mí.
- No te odio. Me odio a mi mismo por ser tan idiota todo el tiempo. Siempre acabo haciendo daño a gente que me importa. Y también odio a Chris por no darse cuenta de que no necesita a una rubia de bote, solo necesita a una Kate - dijo sonriendo. Le miré y sonreí, no, si al final no iba a ser tan tonto como parecía.
- Gracias. No eres tan idiota como creía. Y espero tanto que Chris se de cuenta de que existo, como espero que tú te des cuenta de lo maravillosa que es Diana.