Liverpool
Jóvenes haciendo cola para ver a sus ídolos, pero esto no era un concierto. Era algo mucho más especial. Meet and Greet. La ocasión donde los fans podrían conocer a su grupo favorito, pedir autógrafos y echarse fotos.
Las puertas se abrieron y una multitud de jóvenes corrieron hacia la sala donde dentro de poco estarían ellos: Chris, Adam, Nate y Matt.
Entraron por la puerta principal, y los fans los rodearon enseguida. Incluso tocaron algunas canciones para los fans, todos estaban encantados.
Kate miraba desde lejos y sonreía. La verdad era que no solo eran buenos músicos sino unas personas estupendas. Salvo Adam, claro... Llevaban toda la semana sin hablarse, y aunque Nate intentaba hacer de mediador, Kate no iba a dar su brazo a torcer, si Adam no le pedía perdón a Diana, ella no le hablaría. Y como Adam no se hablaba con Diana...
La tensión estaba en el ambiente. Pero hubo algo que distrajo la mente de Kate, la llegada de una rubia despampanante a la sala. Tacones de infarto, minifalda, camiseta ajustada, buenas curvas y andares sugerentes. A Kate no le pasó por alto la mirada que la rubia le lanzó a Chris, y lo peor es que él también la miró. Salió de la sala, para ir al servicio, intentando evitar a esa chica.
Se miró en el espejo y suspiró. Obviamente no tenía nada que hacer contra ella. En ese momento entró aquella rubia, miró a Kate y rió. Ella volvió a suspirar y salió del edificio.
Después de las dos horas que duró el M&G por fin pudieron volver al hotel. Todos estaban agotados, incluida Kate que había estando explorando la ciudad mientras ellos seguían en el Meet, ya que no quería ver las miradas de superioridad que aquella chica le echaba. Ahora solo tenía ganas de tumbarse en la cama y no levantarse hasta dentro de mil años.
Pero obviamente, Nate tenía un plan mejor. Montar una pequeña fiesta, así que arrastró a todos hacia su habitación.
- Voy a por comida. - dijo Chris antes de marcharse a toda prisa por la puerta.
Miré la puerta extrañada. Chris se estaba comportando raro desde esa tarde, me encogí de hombros. Me tiré en el sofá aburrida. Pero al final acabé riendo viendo como Nate intentaba hacer bailar a Adam, mientras Matt hacía un intento de hip hop. Justo en el momento en el que Matt me levantaba del sofá para que bailara con él se abrió la puerta.
Pero no era Chris el que entraba. Era la rubia borde y despampanante del M&G.
Estaba aquí. Con Chris. Agarrados. Sonriendo. El mundo se derrumbaba delante mío y yo no sabía que hacer. Miré de reojo a Matt y a Nate en busca de alguna explicación razonable de porqué estaba ella aquí y más concretamente con él. Pero sus caras de sorpresa me dijeron que ellos tampoco tenían ni idea. No podía creer lo que estaba pasando. ¿Y ahora qué? Chris rió.
- ¿Y esa cara? No sabía que era tan feo -bromeó. Si supiera lo que estaba pensando...
- Es que... yo... quiero decir, nosotros... - empecé a decir, pero todo me parecía tan surrealista que no se me ocurría una excusa lo suficientemente buena para explicar porque estaba planeando mentalmente la muerte de la rubia.
- La verdad es que no esperábamos que trajeras a nadie - respondió Nate por mí, cosa que agradecí. Chris sonrió.
- ¿No os importa, verdad? - preguntó. Negué con la cabeza e hice un intento de sonrisa.
- Encantada, soy Debora, pero podéis llamarme Debby - se presentó la rubia. Nos dió dos besos a todos, pero cuando se acercó a mí creí ver que me lanzaba una mirada de asco. Me encogí de hombros...
Después de eso todos nos sentamos, y se produjo uno de esos típicos silencios incómodos. Chris y Debby porque estaban demasiado ocupados tonteando como para hablar, Adam porque... bueno, es Adam, Nate y Matt porque estaban intentando encontrar palabras para animarme, y yo porque simplemente me encontraba en un estado shock. Sabía que esto pasaría algún día, Chris es increíble y muy guapo, muchas chicas irían detrás de él, pero aunque sabía que pasaría, tenía las esperanzas de que no sucediera, que tontería, ¿no?
Aún así Nate siempre sabía como arreglar las cosas, y empezó a contar anécdotas sobre sus tours, consiguiendo relajar el ambiente, aunque no hacerme sonreír. Así que no tardé mucho en irme de allí alegando estar cansada.
En cuanto cerré la puerta y empecé a andar por el pasillo hacia mi habitación por fin pude soltar las lagrimas que llevaba aguantando desde que los vi juntos. Me apoyé en una pared, mientras las lagrimas rodaban por mis mejillas sin control.
- ¿Estás llorando, Kate? -oí detrás mía. Me giré y vi a Adam. Me sequé las lágrimas como pude.
- No. Además si lo hiciera, ¿qué más te da? Me odias. -le dije fríamente. Él se acercó a mí.
- No te odio. Me odio a mi mismo por ser tan idiota todo el tiempo. Siempre acabo haciendo daño a gente que me importa. Y también odio a Chris por no darse cuenta de que no necesita a una rubia de bote, solo necesita a una Kate - dijo sonriendo. Le miré y sonreí, no, si al final no iba a ser tan tonto como parecía.
- Gracias. No eres tan idiota como creía. Y espero tanto que Chris se de cuenta de que existo, como espero que tú te des cuenta de lo maravillosa que es Diana.
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